El hombre desvalido
por Manuel Icardo

Desvalido, sí. No sólo por el poder divino que le domina. No sólo porque necesite ese poder para existir. Sobre todo porque se da cuenta de que existe y no ha podido ni puede hacer nada para evitarlo. Porque no ha sido libremente como se ha formado su mente, sino marcada por sus genes y cincelada por las muchas circunstancias que le han hecho vivir pero que no ha buscado en una gran parte. Y se da cuenta, se da cuenta que eso es así, y no puede hacer nada para soslayarlo. ¡Si pudiera no saber! Pero sabe, está desvalido por ese conocimiento y por no poder eludirlo. ¿Qué hacer? ¿Puede plantearse siquiera que puede hacer algo? No quiere, ni no quiere, ser así, simplemente es. ¿En qué ha contribuido a ser como es? ¿Y si no quisiera ser como es? ¿Dónde están las opciones, las oportunidades de ser cómo quisiera? ¿Pero cómo sabría cómo debe ser? Sabe cómo es de forma aproximada ¿le gusta, o no? .Que más da, no puede cambiarlo. ¿No es eso estar desvalido, saber a medias sin poder dejar de ser? Porque lo que sabe es sólo una parte de algo más completo, sin que nunca llegue a saberlo todo, si existiera esta posibilidad sabría más ya, ahora.

El escritor que ha creado a Juan le hace feo y despreciado por las mujeres ¡tan necesarias! O apuesto galán que las domina, a Eduardo le hace disfrutar de sus riquezas en un oasis mundano de placeres sin fin o le sume en una abyecta miseria en el umbral de la inhumanidad, José encuentra el amor terrenal que le sube por encima de los demás humanos o lo pierde con absurda iniquidad tras pasada el alma por el paraíso perdido, Antonio alcanza el poder sobre otros hombres o es arrollado por el poderoso. La pluma del escritor es el fantástico pincel que pinta según su imaginación potente ve la desgracia o felicidad del pobre personaje en que se ha fijado. Ser no existente pero que pintado existe, toma forma y sentimientos, lucha, disfruta, pena. Lo no existente se ha hecho real. Simplemente no era y ahora es. ¿Por qué Juan o Antonio o José son como han sido pintados? .¿Alguna razón los hizo así? ¿Fue un capricho, un azar, un destello que iluminó un instante la mente del escritor? ¿ Por qué premió o castigó a José o Eduardo? ¡Qué magnífico escritor es Dios!, que pinta a este hombre con los colores de la salvación y a este otro con los tintes sombríos de la condena eterna ¡eterna! No seis años y un día, sino por la eternidad. A este le da la fe para que se salve, pero a este otro no ¿no la merece, o qué es? Pero todos figuran en sus escritos, los que alcanzan las cimas inmarcesibles de la gloria y los que se precipitan en los abismos insondables del castigo. ¿Podemos imaginar un panadero que fabrique sabrosos panes para el deleite del gusto y a la vez unos panes incomestibles que asqueen el paladar? ¿Podemos pensar que un panadero haría los segundos panes si quisiera convencer de sus habilidades de excelente tahonero? ¿Daría los pasos necesarios para que salieran panes malos si supiera que dando esos pasos resultarían así? Es claro que no podríamos comprender a este panadero. Esto ocurre con el hombre, está desvalido, no puede influir en la calidad de la masa ni de la cocción que le hace ser buen o mal pan, pero está ahí, o más bien, en cada momento ha estado aquí y ahora. Y lo sabe y no puede hacer nada, está desvalido.

¿O soy un producto del azar? Nada ni nadie me ha formado, las cosas simplemente pasaron y aquí estoy yo. ¿Qué norte o enseñanzas reclamo y a quién? Nadie me puede enseñar. Si los pequeños aminoácidos formaron proteínas y se complicaron más y más ¿reclamo a los aminoácidos o a las proteínas? ¿Alguno de ellos sabe que después de un largo proceso de evolución, en un momento dado, estaría yo aquí y en este instante? La mente se me pierde ¿soy el resultado de la casualidad? ¿A quién reclamo? En esta posible alternativa estoy aún más desvalido. Soy el cuadro no pintado por ningún pintor, el pan no elaborado por ningún panadero. Tal vez el dibujo que el viento cambiante dibujó en la superficie del mar, que duró lo que el cambio del viento, sin perdurar, no quedó imagen ni recuerdo en el mar ¿Y por qué habría de haber un recuerdo, una imagen perdurable en el mar? Estoy desvalido, y el saberlo, no cambia mi situación hoy, acá.